Tengo un hij@ de 9 a 11 años y no para de contestarme mal ¿Qué le pasa?


Mi hij@ no para de contestarme mal ¿Qué le pasa? | Eduk Siglo XXI

Imagen de http://www.theglobalistreport.com/

A nivel emocional, a partir de los 9, 10 y 11, años los niños pasan por una etapa en la que necesitan desvincularse afectivamente de la figura de los padres y reafirmar su personalidad. Desde nuestro nacimiento, vamos formando nuestra personalidad a través de las interacciones y experiencias que tenemos con todo lo que nos rodea. Al principio la figura de apego, los padres, son una unidad para el niño. Poco a poco, a medida que va creciendo se produce la desvinculación y por lo tanto el reconocimiento de sí mismo como persona. En su crecimiento los niños necesitan crear su propia personalidad y diferenciarse de sus padres. En ocasiones la salida más fácil para esto es diferenciarse de lo único que conocen: la familia. Así se inicia una temporada de malas contestaciones que puede continuar hasta la adolescencia. A partir de los 9, 10 y 11 años, su pensamiento se vuelve crítico y los niños empiezan a entender que cada suceso o hecho tiene ventajas e inconvenientes. Así, son capaces de ver que sus padres, compañeros o conocidos a veces actúan bien y otras no tan bien. Al ser conscientes del posible salto de regla de sus padres, la vulnerabilidad, que son personas ciertamente, se ven capaces de criticar y de dejar de acatar complacientemente sus órdenes y normas. Este momento es comparable a la “etapa del NO” que viven los niños en torno a los dos años. Igual que en ese momento, necesitan reafirmar su identidad pero esta vez en lugar de hacerlo mediante rabietas, lo consiguen mediante la crítica y las malas contestaciones.

¿Cómo controlo las malas contestaciones? ¿Qué puedo hacer cuando oigo una mala contestación?

Os vamos a dar unos trucos de los que os vais a poder servir para controlar las malas contestaciones.

  • Tú eres el adulto, tu hijo es el niño

    Es muy importante no ponernos al mismo nivel ni entrar en una lucha directa. Con esto queremos decir que debes evitar contestaciones tipo “mírame a la cara y dímelo si eres capaz”, “¿Qué has dicho?”, “venga, repítelo” esto, es ponerse a su altura. Recuerda que estamos corrigiendo su actitud. Estamos enseñándole que su manera de dirigirse a ti no es la correcta así que puedes incluso en un ambiente que tú controles decirle ante una mala contestación “esa no es la manera de hablarme, yo no te doy esas contestaciones, cuando quieras hablar conmigo háblame bien, sin malas contestaciones, mientras tanto no te voy a escuchar

  • Límites claros

    Tu hijo debe de saber qué le estas pidiendo. Si le dices “pórtate bien” esto supone diferentes cosas en diferentes situaciones sin embargo si le dices “tienes que estar sentado durante la comida cuando acabes podrás levantarte si lo haces antes no podrás tener postre” es concreto y claro.

  • Los padres son el espejo en el que se miran sus hijos

    Está claro que no podemos dar una corrección errónea ante una mala contestación. Es decir, no podemos decir que no grite gritándole nosotros. Así como no podemos pedirle obediencia y respeto si él no recibe esa educación.

  • Cuando le des instrucciones minimizar el NO

    Con los niños es más efectivo decirle lo que debe de hacer que lo que no debe de hacer. Es más conveniente decirle “habla bajito” que “No chilles”, “siéntate bien” que “no saltes en el sofá” la primera la experimenta como una sugerencia, la segunda como una imposición y entonces, ¡salta la mala contestación!

  • Desaprobar conductas, nunca al niño

    Con esto queremos decir que le tienes que decir lo que ha hecho mal, no decirle que él es malo. “no debes desobedecer a mamá porque hay que escuchar lo que dice” en lugar de “eres un niño malo porque no obedeces” o “la próxima vez ten más cuidado, tienes que mirar por dónde vas” en lugar de “eres un desastre porque todo lo tiras”.

  • ¡Todos a una!

    Cuando ponemos límites o normas, deben de ser respetados por todos los miembros de la familia, todos deben actuar de igual manera ante las contestaciones del niño.

Pasos ante una mala contestación

    1. Lo primero, respirar hondo.
    2. Contar hasta cinco.
    3. Recordarnos a nosotros mismos que hay un enfado tras esta mala contestación, la mayoría de las veces de manera injustificada.

Pero eres tú quien tiene que controlar el enfado de tu hijo, hacerle consciente que esas no son las maneras podemos usar frases del tipo: “entiendo que no te gusten las normas que hay en esta casa”…. “No sé qué te pasa” o “No entiendo por qué te enfadas conmigo”, “yo te he hablado bien, por favor hazlo tú”… Y, a continuación, mantenernos firmes en lo que estábamos diciendo o haciendo.

La clave

Hay que ser claros y firmes, demostrarle que no vamos a tolerar su actitud. Que aunque nos dé una mala contestación, no vamos a entrar en discusiones porque así te está llevando a su terreno, te va a tener entretenida todo el tiempo “tirando de la cuerda” y al final, puede que se salga con la suya incluso. Somos conscientes que ante una mala contestación de tu hijo, lo que a un padre o una madre le entra ganas es de contestarle y demostrarle su autoridad y superioridad como decíamos “Atrévete a repetirlo”, pero de este modo no le trasmitimos esto que creemos, a tu hijo lo que realmente se le queda es que puede luchar contigo, que eres vulnerable y puede vencerte. Del otro modo que nosotras te proponemos le demuestras que tú tienes el control, que una mala contestación no puede contigo, no te desequilibra y te vas a mantener firme.

Ya sabemos que leyendo esto estaréis pensando…. “Sí claro, que fácil lo escriben pero qué difícil es hacerlo realidad“, pero nosotras os aseguramos que se puede conseguir, a pesar de que está claro que cada niño y cada familia es diferente y que estas orientaciones que os damos son muy generales.

Si habéis puesto en práctica estas orientaciones y no habéis conseguido controlar las malas contestaciones de vuestros hijos/as o no habéis podido controlaros, nosotras podemos ayudaros. Recuerda: “el peor aliado es dejar pasar el tiempo sin actuar”  

¡Llámanos y te atenderemos sin compromiso! >> Contacta con nosotros aquí
Si te ha gustado, compártelo con tus amigos
Share on FacebookTweet about this on Twitter

Maria Teresa Lafuente

Acerca de Maria Teresa Lafuente

Psicopedagoga, Especialista en Psicología Clínica Infanto-Juvenil y Logopedia Clínica y Escolar. Maestra de Educación Infantil. Desde hace 10 años directora del Gabinete Psicopedagógico Eduk Siglo XXI.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *