Qué hacer para evitar insultos y malas contestaciones


flickr.com

Rolands Lakis

Tu hij@ ya ha pasado los “terribles dos años” parece que se va haciendo mayor, que entiende lo que le dices, ha entrado en su primer año de cole, y sin más, tu angelito que sólo protestaba con un “no quiero”, está poseído y cuando se enfada salen sapos y culebras por su boca  como. “no me da la gana”, “vete a la mierda”, “eres tontaaa, tooontaaaa” y así una maravillosa lista de expresiones pecualiares.

¿Sólo le pasa a mi hij@?

Las rabietas, comportamientos disruptivos, malas contestaciones, rachas de desobediencia, palabrotas,…están dentro de la normalidad del desarrollo. Conocerlas, te puede dar tranquilidad y seguridad. Ahora bien, la normalidad ante ellas no quiere decir que haya que dejar pasarlas sin hacer nada.

Recuerda que tú como mamá o papá eres el guía en el desarrollo del aprendizaje de tu hijo, tu comportamiento, tu actitud, será determinante para el número de veces que aparezca y la intensidad de ellas.

Los niños y las niñas no son agresivos ni desobedientes por naturaleza, pasan por etapas de desarrollo y experiencias de la vida que deben ser guiados por consecuencias, constituyen la base del aprendizaje social y personal así como son la base del aprendizaje de capacidades como la resolución de problemas, la tolerancia a la frustración y las habilidades de comunicación y relación.

Una vez que sabes que este momento “posesión” puede ser normal en tu pequeñ@, toca el momento “obsesión” por tu parte.

¿Qué ha pasado?, ¿Quién se lo ha enseñado?, ¿Dónde lo ha aprendido?

Cuando un “moquillo” que no levanta un palmo del suelo te dice “capulla”, la primera vez te hace gracia e incluso puede que te hayas reído a carcajadas y delante de él, pero cuando esa “graciosa” palabra la repite y la repite, y la vuelve a repetir, ya no te hace tanta gracia, te enfadas y ya salen frases y amenazas como “eso no se dice”, “si lo repites te lavo la boca con jabón”, “a ver si eres capaz de repetirlo”, y te vuelves loca pensando cómo lo ha aprendido. Hay varias versiones para que tu hij@ haya aprendido las “malas palabras: en el cole, en la tele y por supuesto de tu entorno y de ti misma, no eres la perfección en persona y puede que se te haya escapado alguna vez y que tu pequeño aguililla ha estado atento a ella.

Así que no te martirices con estas preguntas y pasa a la ACCIÓN, remángate y ponte en guardia:

1) No hagas de la situación una lucha de poder

Elimina de tu vocabulario frases como “Eso no se dice”, “a ver si te atreves a repetirlo”, “a mí no me hables así”, cualquier reacción mantiene las palabrotas o malas contestaciones. Ten en cuenta que él consigue su objetivo que es llamar la atención.

2) Distingue si se trata de un hecho aislado o si su comportamiento se repite constantemente

Atenta: si te ríes la primera vez, ten por seguro que lo repetirá ya que ha descubierto que su lenguaje provoca emociones en ti y te has reído, no sabe que está mal.

3) Manos a la obra

  1. Hasta los 4-5 años. Hasta esta edad, tu hij@ ha descubierto que crea una reacción en ti, que puede llamar la atención cuando quiera. Así que en esta etapa lo mejor es obviarlo. Es decir ignorar su comportamiento, !ni pestañear!, tú impasible, sigues haciendo tu tarea como si nada, y cuando se vuelva a dirigir a ti sin esa actitud hostil y desafiante, le contestas como si nada, sin recordar las actuaciones previas. Por ejemplo, te dice “dame patatitas”, tú le contestas “Ahora no hay patatitas, tienes que merendar”, comienza momento “posesión” y te suelta frases como “toonta, que me des las patatitas, ahoraaaaa, pues las voy a coger yo” y se tira al suelo, y sigue, y tú continuas haciendo tu tarea, hacer de comer, lavarte los dientes e incluso te pones a cantar, pero a los 10 minutos te dice “dame agua por favor” , le das el agua, y la vida sigue. !Vale! tu hijo puede que se lleve incluso 1hora, si es así  te digo que debes aguantar y no ceder, cámbiale la cantinela y distrae el objetivo patatitas con dibujar,no entres en la lucha por la autoridad,  dale la opción de patatitas después de la merienda, pero redirígelo de manera discontinua, no estés a su lado dándole opciones sino que advierte de vez en cuando, no amenazar sino advertir, recuerdále las opciones que puede tener para que salga del bloqueo. Si es insistente y ya tiene conocimiento del uso de esa “mala palabra”, puedes incidir en su conducta redirigiéndolo e intentando sacarlo del “lado oscuro” con frases como: “sabes que no me gustan esas palabras, son feas y así no se habla, cuando quieras algo te escucharé pero si lo dices sin malas palabras y sin gritar”., “te estoy explicando que ahora no puedes comer patatitas, con puedes enfadarte, pero no decir palabras feas o tirarte al suelo, debes entender que tienes que merendar”
  2. A partir de los 5 años: en este momento, puede que tengas la duda de si conoce o no el significado de lo que dice y hace. Cuando el significado se apodera de tu hijo, la situación cambia. Pues hace uso de las palabrotas para provocar e incluso molestar o dañar. así que tiene que haber una consecuencia inmediata detrás. Dos tipos de consecuencias según la intensidad de palabrotas.

Si el uso es aleatorio…

Pero ya debe ser tenido en cuenta, puedes decirle que cada vez que conteste mal o insulte tendrá cinco minutos menos de tele o de tablet.

Si el uso es constante…

Y si lo contabilizas te faltan números para apuntar, no vas a tener minutos en el día para descontarle la tele, debes controlarlo de otra manera y es la siguiente, dice tres palabrotas al menos por día. El objetivo principal es que baje la intensidad, así que la actuación es “tienes cinco caritas contentas con las que empezar, cada vez que digas una palabrota o mala contestación, te pondré una cruz en una. Si llegas a perder las cinco caritas no podrás ver tu serie favorita o no podrás tener la tablet. Si consigues al menos una carita podrás elegir postre por la noche”  Una vez explicado todo, comienza con el aprendizaje. Se trata de que evite realizar la conducta para no obtener la consecuencia y así estar cerca del premio. Si no lo consigue, tú tranquila vas y tachas una carita, le recuerdas que él puede controlarse, que esas palabras o actitud no son buenas, que cuando intenta controlarse tú te pones muy contenta, entiendes que se enfade pero el enfado no se muestra con palabrotas ni malas contestaciones, puedes cruzarte de brazos y decirme lo enfadado que estás. Al principio tienes que intentar que tu hijo llegue al objetivo, al premio y poco a poco ir aumentando el nivel de dificultad para conseguir el premio. Recuerda que si estableces consecuencias debes aplicarlas cuando las dices, de lo contrario tu hijo verá la debilidad y se aventurará a dejar su lengua libre de control porque sabe que la consecuencia puede que venga, pero y si no viene.

Esperamos que estas orientaciones os sean útiles para estos momentos veraniegos que vivís con vuestros pequeños y pequeñas, recordad que debéis ser pacientes, no entrar en el juego de la atención negativa y nunca olvidar que tú también fuiste una niña o niño.

¿Necesitas ayuda? Llevamos más de 10 años intentando mejorar la vida de tu hijo/a >> Contacta con nosotros aquí

Imagen original de Rolands Lakis vía Flickr.

Si te ha gustado, compártelo con tus amigos
Share on FacebookTweet about this on Twitter

Maria Teresa Lafuente

Acerca de Maria Teresa Lafuente

Psicopedagoga, Especialista en Psicología Clínica Infanto-Juvenil y Logopedia Clínica y Escolar. Maestra de Educación Infantil. Desde hace 10 años directora del Gabinete Psicopedagógico Eduk Siglo XXI.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *