¡Mi hijo no para!


¡Mi hijo no para! | Eduk Siglo XXI

Imagen DarrelBirkett via Flick.

Repetimos esta frase una y otra vez cuando nos encontramos agotados y preocupados por la inquietud de nuestro niño/a. En este artículo descubriremos los beneficios que reporta en la infancia ser un niño/a activo/a y además descubriremos cuando una excesiva actividad puede ser motivo de consulta ante un especialista. En Gabinete Psicopedagógico Eduk-SigloXXI sabemos cómo tratarlo. Centro especializado en el Diagnóstico y Detección de TDAH.

¿Cuándo la actividad en tu hijo no debe preocuparte?

En la infancia, alrededor de los 11-12 meses de vida tu hijo se convierte en un auténtico explorador. Ya con anterioridad, en el gateo, empieza su curiosidad por descubrir nuevos lugares; es decir ver lo que le rodea desde otra perspectiva, tu pequeño/a comienza a intentar coger las frutas del frutero, el mando de la TV de la mesita baja del salón, revistas del revistero para sacarlas todas y volverlas a guardar, etc. Es habitual que pienses ¡Mi hijo no para! Aunque en esta etapa es normal, es más, de no ser así y ser un niño “parado” en esta etapa de exploradores sería indicativo de falta de estimulación o de desfase madurativo (aunque este aspecto lo abordaremos en posteriores artículos).

¿Cuándo debes alertarte?

La preocupación de este exceso de actividad salta cuando esperas que tu hijo/a mantenga calma en situaciones que lo requieren, y no puede estarse quieto.

Es decir, que se levanta de la mesa tres o cuatro veces a la hora de comer, que tu hijo coma de pie sin usar la silla para comer o cenar, que se levante de su asiento en clase, que lo toquetee todo en la consulta del médico, que vea la TV retorciéndose o saltando en el sofá, etc. Éstas y muchas otras situaciones  deben ponerte sobre aviso y pensar que en tu hijo hay algo que no le permite tener control de movimiento en situaciones en las que se espera que permanezca sentado y atento.

¿Cuáles son los beneficios de tener mucha actividad?

Hoy en día los adultos luchamos por no caer en una vida sedentaria y/o rutinaria, luchamos para que nuestros hijos/as no caigan en el abuso de videojuegos, así que tener un niño activo podría ser beneficioso pues le permitirá realizar muchas actividades; sobretodo, actividades físicas donde pueda correr, saltar, jugar y curiosear todo lo que le rodea.

¿Qué le puede estar pasando a mi hijo para que no pare ni un minuto?

Si a los 6 años de edad esta excesiva actividad motora no disminuye o aun sin disminuir no puede controlarla, puede que en tu hijo/a exista la sospecha de padecer Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

¿Qué implica que mi hijo tenga TDAH?

El hecho de descubrir que con 6 años mi hijo no para, supone que presenta dificultad para controlar su movimiento en casa, en clase, en el médicoEsto estará limitando su crecimiento personal, socio-afectivo, y/o académico . Pues si no permanece sentado en clase mientras el  profesor explica es probable que  no consiga captar los conocimientos de forma adecuada, y podría  irse “descolgando” del aprendizaje. Empezará a sentir que los demás esperen que se haya enterado de las explicaciones y sentirá frustración. Además podrá ir manifestando rechazo a realizar tareas escolares por el esfuerzo que le supondrá hacer los deberes; en primer lugar por tener que estar sentado un determinado tiempo y en segundo lugar por tener que vivenciar y poner en práctica  los conocimientos que ha adquirido durante la explicación del profesor.

Por tanto las posibles consecuencias que puede sufrir tu hijo/a por presentar exceso de actividad motriz, son:

  • Que se vaya deteriorando e incluso frenando el proceso de enseñanza aprendizaje.
  • Que presente complicaciones en el patio y con los amigos ( por no esperara turnos en la fila, o no respetar normas del juego fijado).
  • Que genere frustración.
  • Baja autoestima.
  • Rebeldía.

¿Qué debo hacer si sospecho que mi hijo/a tiene TDAH (Trastorno por Déficit de Atención)?

Lo primero que debes hacer si piensas que el exceso de actividad está siendo un hándicap en el crecimiento de tu pequeño, es comentarlo con especialistas sanitarios y psicopedagogos. Debes informar a tu pediatra o médico de atención primaria ( si tu hijo es mayor de 14 años),  y de la misma manera informar al centro escolar para valorar si en el colegio tu hijo presenta las misma inquietud motora. Como psicopedagogas y tras la experiencia que nos avalan, suele ocurrir que, es el centro escolar el que pone en sobre aviso a la familia; quizás no plantean la  sospecha de TDAH, pero sí reflejan en la agenda escolar o través de una tutoría, la inquietud que presenta tu hijo/a. De ser así, debes ponerte en manos de un psicopedagogo que evalúe el comportamiento, capacidades y dificultades de tu hijo/a para determinar  tras un periodo de valoración si existe sospecha clara de que padezca Trastorno por déficit de Atención con Hiperactividad. Con posterioridad, sería necesario que te pusieses en contacto con un especialista clínico que tras el diagnóstico pusiese en tratamiento a tu hijo en el caso que se estime oportuno.

¿Qué hago en casa para mejorar las conductas derivadas de su excesiva actitud motriz?

Tener un hijo/a que no para en casa puede ocasionarte conflictos, sensación de pérdida de autoridad y malestar generalizado con el resto de los miembros de la familia. Para ello ten claro:

1. Separa qué momentos son de juego y de desfogue, y cuáles de responsabilidades. Es decir, le voy a permitir que juegue en su cuarto aunque arme mucho jaleo, pero no le voy a permitir que arme jaleo a la hora de  las comidas, durante las comidas nada de juegos, ni de muñequitos, ni de cartas de dibujos animados en la mesa,… Creer que  si le permito muñequitos en la mesa comerá mejor porque estará distraído es un error, se distraerá, querrá traer a la mesa mas juguetes y se desencadenara una lucha innecesaria.

2. Se levanta muchas veces a la hora del almuerzo y cena , o a la hora de los deberes, en este caso marca un número de veces en las que le permitas que se levante y con actos que estén relacionados con la hora de comer o de hacer tareas. NO vale un…” mamá espera que voy a coger el regalito de la abuela,… voy a hacer pis,… voy a ver coger el yogur yo del frigo, etc. SI vale,  plantearle la comida como una responsabilidad, “ Antes de comer al baño a hacer pis y lavarse las manos, cuando nos sentemos a la mesa nos podremos levantar máximo tres veces, a coger el vaso azul, a coger el yogur, a coger otra servilleta,…etc. De esta forma estás actuando permitiendo su actitud motriz, pero esas escapadas de la silla no serán sancionadas ni generaran malestar ¡pues están permitidas!

3. Establecer normas claras y concisas, que vais a permitir en casa y que no. No vale que un día le permitas jugar en el salón con un balón,  y si rompe un jarrón;  castigarle, pues jugar con un balón en un salón puede llevar rotura de objetos. O no se puede o si se puede, pero nunca hoy sí, mañana no,  y pasado un ¡Tal vez!

4. No realices asociaciones negativas a su alta actividad, ¡Mejor reconduce esa actividad intensa! Prohibido decirle ,¡ no te cansas nunca!, ¡parece que te han dado cuerda!, ¡para ya que es muy tarde!, ¡estate quietecito un ratito..!

5. Es mejor ordenar el tiempo. Permitido decirle “Ahora hay que empezar a bajar la intensidad cariño, nos vamos a ir preparando para acabar el día ducha calentita, pijama, cena y a descansar”. Ordena el tiempo y dispón a tu hijo a la calma, no puede darse ducha calentita y dejar que juegue a la Play mientras preparas la cena, se activará de nuevo.

 

Estos son unos breves consejos introductorios si observas que tu hijo es muy movido. En próximos artículos abordaremos otros síntomas de inatención e impulsividad, de forma aislada o asociados a TDAH (Trastornos por Déficit de Atención con Hiperactividad).

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María Pérez

Acerca de María Pérez

Lcda. en Psicopedagogía. Especialista en Terapia Familiar y Modificación de conducta. Colaboradora del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Sevilla. Me encanta ver documentales de Historia, la fotografía y viajar.

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