Mi hijo es un desobediente ¿Cómo hemos llegado a esta situación?


Mi hijo es un desobediente ¿Cómo hemos llegado a esta situación?

Los niños habitualmente intentan saltarse los límites que les ponemos, hasta que aprendan a comportarse de la manera que nosotros esperamos hay un camino duro de conflictos y negociaciones. Es normal que tu hijo/a quiera probar hasta dónde puede llegar y cuál será tu reacción si sobrepasa ese límite que le has marcado. Lo importante es, que tras esos intentos tú te mantengas firme.

 

¿Por qué es desobediente?

Un niño/a se vuelve desobediente cuando encuentra recompensas en su mal comportamiento, cuando observa que tener conductas disruptivas hace que mamá y papá le echen cuenta, cuando aprende que con rabietas y pataletas consigue lo que quiere.

Lo primero es…

Distinguir entre niños/as desobedientes y niños/as con algún tipo de trastorno.

 

Sospecha que no se trata de un simple caso de desobediencia cuando tu hijo/a:

  • Es muy despistado, olvida que debería hacer. No sabe organizar sus tareas ni su tiempo
  • Se pone nervioso ante los cambios y puede llegar a ser agresivo
  • Necesita atención y supervisión continua
  • Su desobediencia es anormalmente intensa
  • Sus rabietas y berrinches alarman en cuanto a intensidad
  • No está quieto ni un solo segundo
  • No se entretiene con nada
  • Desafía continuamente a los demás
  • Su conducta es agresiva hacia sí mismo o los demás
  • Todo lo que cuenta son mentiras para saltarse la norma

Estas actuaciones son propias de niños y niñas con algún trastorno de conducta o comportamiento como el Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad, los trastornos de conducta o de la personalidad, y es ésta la causa de la desobediencia. Si este es el caso de tu hijo/a debes acudir a un especialista. Nosotras podemos asesorarte,  estos consejos pueden ser útiles para ti pero también necesitarás la ayuda de un profesional.


Conductas de un niño/a desobediente son…

  • Nunca recoge los juguetes si no le ayudo
  • Le pega a la hermana cuando le coge los juguetes
  • Se tira al suelo cuando le digo que no a algo que pide
  • Coge rabietas si no le pongo la cena que quiere
  • Se pone a chillar si no hacemos lo que quiere
  • Le llamo para cenar o ducharse y al menos son 10 llamadas y 10 contestaciones “ya voy” pero no viene…
  • Le tengo que decir 10 veces que se ponga a hacer los deberes
  • Amenazo con castigos hasta la universidad y no apaga la tele cuando se lo pido
  • Cuando llega la hora de apagar la consola son al menos 20 minutos y más de discusiones y siempre…”un momentito mamá”

 

¿Cómo has llegado a esta situación?

Hay varios errores educacionales que llevan a los niños/as a la desobediencia.

  • Permisividad

    Cuando el niño/a nace, no tiene conciencia de lo que es bueno ni de lo que es malo. No sabe si se puede pintar en las paredes o no. Eres tú como madre o padre quien debes enseñarle qué está bien o lo qué está mal. El dejar que se salga con la suya cuando quiere algo por no hacerle llorar, porque es pequeño, por miedo a frustrarlo o por comodidad, es el principio de la desobediencia.

  • Amenazas no cumplidas

    Cada amenaza no cumplida es un escalón menos de tu autoridad. Las amenazas deber ser realistas, es decir fáciles de aplicar y sobretodo cumplirlas siempre. No vale hoy te quedas sin tele por no hacer los deberes y mañana no pasa nada.

  • Promesas no cumplidas

    En el intento de que tu hijo/a cumpla tu norma o realice tu orden, puedes prometerle innumerables cosas que luego, no vas a cumplir. Esta causa-efecto la aprende tu hijo/a pronto.

  • Decir un NO y luego ceder

    Es uno de los errores más frecuentes, de primeras dices que no pero luego… te insiste, patalea, llora, monta berrinche, y al final… caes. Le dices que es hora de los deberes y no va a hacerlos, le llamas más de 10 veces y entre esas llamadas, le amenazas que no va a ver la televisión luego. Al final se sienta y tras realizar sus tareas, te pide de rodillas, llorando, prometiendo, besándote… Al final le dejas ver la tele… así mañana tendrás que vivir el mismo dilema en la hora de los deberes.

  • El autoritarismo

    Todos los extremos son malos. Querer que tu hijo/a reaccione sin rechistar, cumpla como un militar tus normas, es ir anulando su personalidad poco a poco y este error puede también crear rebelión a ciertas edades más tardías.

  • Falta de coherencia

    Tu hijo/a debe tener referentes y límites estables. Tus reacciones tienen que ser acorde a las situaciones. No puedes castigarlo una semana sin ver la tele por no ir a hacer los deberes a la primera el lunes y un día sin tele por tirarse en el suelo del super y gritar porque no le comprabas un paquete de patatas. Además, sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguirás resultados sobre todo en edades adolescentes. Al contrario, le confundes y le defraudas. No puedes decirle que no debe mentir y luego decirle “esto no se lo contamos a papá”.

  • Reforzar conductas negativas

    Riñéndole, castigándole o desesperándote con su conducta, lo único que consigues es que realice con más frecuencia dicha conducta porque tú estás atenta a él del modo que sea. Tiene tu excesiva atención.

  • Perder el objetivo con discursos

    Es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a 0. Si tu hijo/a ya sabe qué ha de hacer y no lo hace, y tú no actúas ante ello, tu autoridad disminuye y su desobediencia aumenta.

  • Pasividad

    Cuando ya estás desesperada, te has leído todos los libros de supernany y no ves progresos, puedes llegar al pensamiento “es así ¿Qué le vamos a hacer?” y entonces, la desobediencia vive en tu casa.

  • Utilizar afirmaciones que son vagas y generales

    Con esto no le estás diciendo a tu hijo/a de una forma clara qué es lo que esperas de él o qué es lo que está haciendo mal. Recordamos la famosa frase “qué bien te has portado”, con esto no le dices realmente cuál es el motivo de tu alegría, qué ha hecho tu hijo/a para portarse bien.

  • Ser profeta

    Tu hijo/a acabará comportándose siempre de la manera en que le dices que se comporta a veces, es lo que conocemos como “efecto pigmalion”. Es decir, que las expectativas que tengas hacia tu hijo/a tenderán a cumplirse. Si, por ejemplo, le estás diciendo siempre que es un desordenado, no se molestará en ordenar su cuarto, porque en algún momento acabará oyendo “eres un desastre, siempre tengo que ir recogiendo detrás de ti”.

Todos estos errores educacionales te han puesto en la tesitura de la desobediencia, lo importante es reconocer la situación que estás viviendo en casa y sobre todo querer solucionarla.  Ya sabes que tienes un niñ@ desobediente y cuáles han sido los motivos para llegar a la desobediencia, en el próximo artículo te contaremos qué puedes hacer ante esta situación y cómo puedes volver a coger las riendas de la obediencia.

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Maria Teresa Lafuente

Acerca de Maria Teresa Lafuente

Psicopedagoga, Especialista en Psicología Clínica Infanto-Juvenil y Logopedia Clínica y Escolar. Maestra de Educación Infantil. Desde hace 10 años directora del Gabinete Psicopedagógico Eduk Siglo XXI.

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