¡Mi hijo come demasiado!


¡Mi hijo come demasiado!

En nuestro último artículo os hablábamos de niños que se negaban o se quejaban a la hora de las comidas. Ahora nos gustaría presentaros otro aspecto importante relacionado con la alimentación y la crianza de nuestros hijos/as: tener hambre siempre y querer comer a todas horas del día.

Cuando un niño/a empieza a comer de todo en la mesa y nos pide repetir,  nos sentimos alagados y pensamos ¡Qué suerte hemos tenido!, ¡Come de maravilla!… A veces incluso nos produce una imagen simpática y enorgullecedora  ver como un peque o  adolescente tiene buen apetito y come con ganas todo lo que se le ofrece.

Debemos tener especial cuidado con estos comportamientos y valorar si detrás de esta imagen saludable o “supersaludable” se puede esconder (igualmente que un niño que no come) malos hábitos alimenticios.

La historia de la alimentación varía con el paso del tiempo

Pensamos que el tema de la alimentación tienen un alto componente educacional y generacional, pues la idea de estar “rellenito/a” ha significado durante muchos años de historia una cualidad saludable. Un ejemplo es como se considera signo de belleza las mujeres en el cuadro “Las Tres gracias” de Rubens, las cuales se presentan robustas y sensuales. Hoy en día, sin embargo, no son precisamente modelos como “Las Tres gracias” las musas de las pasarelas.

Pero no pretendemos debatir en este artículo el canon de belleza según la imagen corporal. Lo que queremos comentar es el riesgo que puede entrañar en los niños/as la apetencia continua.

¿Qué lleva a tu hijo/a a mostrar tanto apetito?       

Debes analizar los motivos que hacen que tengan siempre apetito, ya que puedes descubrir que existen niveles de estrés, ansiedaddificultades de relaciones sociales, baja autoestima, etc.

Todo ello puede tener serias complicaciones a medida que transcurren los años, pues si estos niños que muestran tanta apetencia van ganando peso y se alerta de un posible sobrepeso, pueden empezar a ver distorsionada su imagen corporal y desencadenar trastornos alimentarios.

Si llegamos a este caso pueden tener una mayor repercusión en su desarrollo personal y deberán ponerse en manos de médicos especialistas.

Atención: ¿Qué se debe tener en cuenta  antes de modificar los hábitos alimenticios?

Antes de  ver algunas recomendaciones debes considerar y analizar los siguientes datos:

  • Conocer si el peso de tu hijo/a de acuerdo a la edad y a la estatura es el adecuado.
  • Determinar si la actividad física que realiza puede justificar la quema de calorías y en consecuencia la necesidad de ingerir mayor cantidad de alimento.
  • Valorar si la actividad física que lleva a cabo tu hijo/a es la adecuada o tiene una sobreactividad que le pueda dejar poco tiempo de ocio y disfrute, y por consiguiente le esté generando estrés y ansiedad, llevándole a consumir alimentos casi a cada hora del día.
  • Observar si la ingesta que realiza es de alimentos hipercalóricos o hipocalóricos.

Evitar riesgos para la salud: ¿Cómo frenar las ganas de comer constantemente?

Entendiendo la necesidad de comer frecuentemente a lo largo del día como un hábito alimenticio inadecuado, te damos algunos consejos para poder cambiar y/o mejorar estos malos hábitos.

  • Si la ingesta es de alimentos hipercalóricos lo primero que debes tratar de modificar es la cantidad de calorías. Es más conveniente seguir permitiéndole comer “muchísimas veces al día” pero sustituir lo que se lleva a la boca. Por ejemplo, en vez de huevos de chocolate tomará un poco de jamón york. Esto costará al principio, pero después se irán acostumbrando. No se debe intentar modificar dos hábitos incorrectos a la misma vez, pues generaremos ansiedad. Es decir, no te permito comer tanto
  • Establecer horarios regulares de comida.
  • Acotar los espacios donde está permitido comer, por ejemplo, si le permites comer en el sofá mientras ve la TV, deberías suprimirlo ya que tu hijo/a debe aprender a ver la TV y no comer a la misma vez. La TV es para entretener y si entretenemos al estomago al mismo tiempo crearemos un mal hábito.
  • No permitir atracones asociándolos a su estado de ánimo. Si observas que tu hijo/a esta tristón/a no le permitas ese día que coma a “caprichos”, pues no es aconsejable que aprenda que los días donde está más débil emocionalmente, puede comer de forma inadecuada.

 

Esperamos que estas recomendaciones puedan ser útiles para eliminar hábitos alimenticios inadecuados en tu hijo/a, teniendo especial prudencia en valorar los motivos que llevan a tu hijo/a a comer frecuentemente en el día. En temas de salud, es muy conveniente ponerse en contacto con un especialista si observas problemas alimenticios. Si tienes dudas, estaremos encantadas de ayudarte.

¿Necesitas ayuda? Llevamos más de 10 años intentando mejorar la vida de tu hijo/a >> Contacta con nosotros aquí
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María Pérez

Acerca de María Pérez

Lcda. en Psicopedagogía. Especialista en Terapia Familiar y Modificación de conducta. Colaboradora del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Sevilla. Me encanta ver documentales de Historia, la fotografía y viajar.

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