Mi hermano tiene un cromosoma más que yo 5


Mi hermano tiene un cromosoma más que yo | Eduk Siglo XXI

Mi hermano Domingo es Síndrome de Down.

Antes de que te invada una posible pena por él o por nosotros, debes de seguir leyendo porque esta historia trata de “dar y recibir”. Son las dos caras de la moneda ya que una no puede darse sin la otra, porque yo no soy nada sin él y él no es nada sin mí.

Desde que Domingo nació una conexión nos unió para toda la vida. Desde la primera vez que lo vi, supe que lo iba a querer para siempre. Soy madre, y sé que son quereres diferentes, pero ambos son amores eternos.

Desde el minuto uno que Domingo llegó a nuestras vidas, nuestra madre nos enseñó a amarlo y cuidarlo como uno más, porque él no es menos que nadie, él no es menos que tú que estás leyendo estas palabras, ni menos que yo que soy su hermana. Esta educación tan maravillosa es la que nos ha transmitido mi madre y es la educación que espero poder transmitir a mi hijo.

Tan natural ha sido nuestra vida que nunca tuve la necesidad de preguntar sobre las diferencias que observaba en él, sabía que su ritmo de aprendizaje era más lento, que él era diferente, pero ¿quién no es diferente? si tú tienes el pelo rizado y yo liso o tú eres morena y yo rubia, ¿no somos diferentes? Pues él tiene un cromosoma más y eso, le hace diferente.

Siempre he querido ayudarlo, tanto he querido aprender para ayudarlo, tanto he querido comprender; que mi profesión tiene de base ese interés, pero no sólo para Domingo.

He visto cómo mi madre, mis abuelos, han ido de puerta en puerta buscando lo mejor para él: Atención Temprana, Psicomotricidad, logopedia,…un especialista tras otro, y aún a sus 26 años seguimos luchando. Ese andamiaje que mi familia ha pasado, esos peldaños que poco a poco hemos ido subiendo todos juntos con Domingo, han hecho que quiera ayudar a todas esas familias que se encuentran en nuestra misma situación, porque querer es poder y yo puedo y quiero ayudar. Creo que en este mundo en el que vivimos prima la desinformación y ante una dificultad, ante lo diferente, los seres humanos lo primero que hacemos es asustarnos o acongojarnos con la pena y no debe de ser así, hay que luchar. Hoy en día la sociedad dispone de muchos recursos para que estas personas “diferentes” y otras muchas más, tengan la vida digna que se merecen, tengan la vida que tú y yo tenemos.

Nunca necesité saber el por qué de aquellas diferencias, sólo he sabido y sé que él es DOMINGO, nuestro ángel. Porque sin él, nuestras vidas no hubiesen sido las mismas, sin él no habría aprendido el significado del amor sin condiciones o el perdón sin resentimiento o el verdadero sentido de la vida. Por eso te digo que no sientas pena, porque la pena puede que la sienta yo por ti o por aquellas personas que no tienen la suerte de tener una persona Síndrome de Down en su vida, porque no tienen la suerte de tener a mi Domi.

La vida no va de cromosomas | Eduk Siglo XXI

A Domingo, mi maestro de la vida. Un beso tuyo, hace que le mundo cambie.

“Te quiero Domingo, hasta el infinito y más allá”
Tu hermana Mari Tere.

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Maria Teresa Lafuente

Acerca de Maria Teresa Lafuente

Psicopedagoga, Especialista en Psicología Clínica Infanto-Juvenil y Logopedia Clínica y Escolar. Maestra de Educación Infantil. Desde hace 10 años directora del Gabinete Psicopedagógico Eduk Siglo XXI.


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